Es lo que hago en exclusiva desde hace ya un buen puñado de años. En los últimos tiempos he sentido que vivía en una huida hacia adelante creativa, en la que no he tenido tiempo para detenerme, mirar atrás y ordenar con tranquilidad mi archivo fotográfico. Sobre todo el personal, que es el que necesita más mimo.
Trabajar todas las semanas haciendo fotos, impartiendo talleres, realizando encargos, ha hecho que mi “yo creativo” se quedara dos pasos atrás de mi “yo profesional”, que necesita alcanzar una facturación concreta para vivir tranquilo. Y eso ha sido bueno para algunas cosas, y no tan bueno para otras.
Llevo dos semanas algo más tranquilo. Y, aprovechando unos problemas de salud (que ya voy superando), me metí de lleno en esta tarea ingrata pero necesaria: bucear en mi archivo.
Sobre todo, mis razones principales han sido hacer una saludable limpieza de gigas innecesarios, optimizar mi flujo de trabajo de backups y, sobre todo, aprender de mis fotos antiguas y darme cuenta de las cosas buenas y malas que he estado haciendo durante estos últimos 15 años.
El primer golpe fue duro, porque enfrentarme a fotos de hace tanto tiempo hizo que me diera cuenta de las cosas que hacía mal, que no debería haber hecho. Eso me hizo sentir un síndrome del impostor terrible. Pensé: “¿Pero cómo salía a fotografiar así de mal?”. Sin embargo, poco a poco me fui encontrando con otras fotos que me reconciliaban conmigo mismo y calmaban esas sensaciones negativas.
En resumen, la valoración final tras estas semanas de oscuro trabajo en el archivo ha sido positiva y reveladora. Me ha hecho darme cuenta de mi evolución, de lo que he hecho mal y de lo que estoy haciendo bien. He revivido momentos (que para eso sirven también las fotografías) y he recordado personas y situaciones que habían quedado congeladas en el tiempo.
Ha sido un ejercicio duro, complejo, pero muy necesario. Ahora me siento más tranquilo con respecto a mi archivo: lo tengo preparado para cuando necesite curar una buena selección de fotos para algún proyecto que pueda surgir desde mi “yo creativo”. Ahora sí, seguimos adelante.
