El auto descubrimiento como fotógrafo

El fotógrafo suele pasar por varias fases. Descubrimiento de la técnica, del gusto estético, de un tema, la necesidad por transmitir, la creación de una obra,…, al cabo de los años te das cuenta que todos y cada uno de los fotógrafos del mundo van pasando por el mismo sendero. Unos se quedarán atascados en una, otros irán avanzando lentamente, otros alcanzarán la meta en seguida -si es que esto es posible- y otros abandonarán en el camino por no haber comprendido que la fotografía es algo más que comprar la mejor cámara y pulsar un simple botón. No importa, todos estamos en el mismo camino, unos encadenados a una fase y otros a otra.

Sin embargo, en todo este proceso creativo y de descubrimiento personal a través de nuestras fotografías, te das cuenta que la perfección no existe y que, de hecho, es inalcanzable. Cuando llegas a este pensamiento y te convences de esta premisa que antes te atormentaba, es cuando tus músculos comienzan a relajarse y descubres que en la búsqueda de la fotografía perfecta te has dejado muchas cosas en el camino.

En fotografía llega el momento en el que olvidarte de técnicas, de equipo, de las típicas etiquetas o de la estética de moda, es lo que te permite avanzar en el camino. Descubres lo que te gusta a ti y dejas de pensar en lo que le gusta al de al lado. Te das cuenta que aquellas leyes impuestas por “quién sabe qué” gurú fotográfico, no funcionan para ti, y que no las necesitas para sentirte pleno con lo que haces. Cuando has probado tantas técnicas, cámaras, tantos estilos buscando el tuyo propio, cuando has revelado y retocado de cien formas distintas, leído a cien autores que te explican lo mismo de forma diferente, al final de todo eso, inevitablemente sabes lo que te gusta y lo que no te gusta. Y aquí comienzas a superar esas primeras fases de las que hablaba al principio.

Llega el momento en que eres consciente de tu propia fotografía, descubres tu estilo personal, tu forma de expresión a través de las imágenes que creas con tu cámara. aparece el Fotógrafo y comienzan otros problemas a superar, aunque esto último es otra historia. Pero cuidado, no bajes el ritmo porque aún no has llegado ni a la mitad, debes seguir evolucionando.

No creo que el fotógrafo llegue nunca a sentirse satisfecho por haber alcanzado total plenitud. No debería, porque dejaría de hacer fotos, ¿qué le motivaría entonces a seguir fotografiando? No debería y realmente pienso que no es posible. Solo queda seguir trabajando, seguir aprendiendo y seguir haciendo fotos, que es realmente de lo que se trata.

 

Así fue el Curso de Fotografía Urbana Nocturna de Barcelona 15/07/17

Uno de los mejores momentos para fotografiar y obtener un juego interesante de luces y color es salir a fotografiar la ciudad de noche. Tras el workshop de street photo en Barcelona de junio en el que pasamos un día entero fotografiando las calles más interesantes de su centro histórico, el pasado sábado regresé para completar la jornada de junio con un workshop de fotografía nocturna enfocada a la street y a sacar todo el partido a las luces artificiales de la noche.

Un gran grupo y grandes fotos, historias y anécdotas. Ojalá hubiéramos tenido tiempo para mucho más, pero sin duda fue uno de los más divertidos. Terminamos los cursos y talleres de fotografía hasta septiembre, ya tenéis un adelanto de actividades para que vayáis apuntando en la agenda vuestro favorito.