La fotografía con objetivos de focal fija

Uno de las grandes alicientes que tiene para mí la fotografía es crear pequeñas historias encerradas en un rectángulo de proporción 3:2. Encerrar la realidad, o una interpretación de la misma, a través del trabajo conjunto del sensor y la lente. En cualquier curso de fotografía podrás escuchar lo mismo, cada lente tiene su propio lenguaje y en ti está la responsabilidad de conocerlo e interpretarlo. Y es tan fácil como complicado.

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Lo es porque existen los objetivos zoom con varias distancias focales. Lo que es en teoría una ventaja, para mí siempre ha sido una dificultad. El no tener control real de la distancia focal a la que trabajas cada escena, hace que pierdas de vista las sensaciones que transmite cada una de ellas. No solo es cuestión de comodidad o purismo.

Cuando trabajas con un objetivo de focal fija debes de saber lo que cuenta. Conocer su distancia es dominarlo. Las focales fijas te limitan sí, pero eso es positivo, te obliga a trabajar, a elegir y a ceñirte a un guión. Por ejemplo, el 50mm es un equivalente aproximado de la visión humana más normal. Lo que ves es lo que fotografías. No es tan sorprendente ni efectista como los angulares, pero consigues desenfoques preciosos y centrarte en los protagonistas de la escena.

34302347956_1ca61ee708_hRober Tomás

El 35mm es un angular sin ser muy pronunciado, lo que te permite acercarte mucho más, dispones de más ángulo de visión que con el 50mm y no sufres deformaciones extrañas en las figuras. Es el rey de los objetivos y sin duda un “must-have” en tu mochila si lo que te gusta es el reportaje, me da igual que sea periodístico, de boda, social o de viaje. Lo es porque cuenta muchas más cosas que el 50mm. Contextualiza y te permite componer de forma más elegante sin centrarte solo en un sujeto.

Si seguimos bajando encontraríamos distancias focales que nos permiten acercarnos muchísimo al sujeto a fotografiar o tener un grandísimo ángulo de visión que expandirá nuestras fotos y engrandecerá lo pequeño. Sorprende pero es complicado, sobre todo cuando bajamos mucho, ya que caben tantas cosas y se deforma tanto la imagen que hay que controlar mucho lo que hacemos con ellos. Paisajes, interiores,…, tú mismo te darás cuenta al usarlos.

Si por el contrario subimos de 50mm nos encontramos con los teleobjetivos. Estos nos permiten centrarnos en un sujeto en concreto, que puede ser una persona, un detalle,… Pero además, usados para paisaje, también nos permiten sensaciones interesantes a la vista, como la cercanía entre planos que en realidad están muy alejados. Este efecto es conocido como la compresión de los teleobjetivos. Empezar a hacer fotos con ellos es muy fácil porque las composiciones son simples y sencillas, no entran muchos elementos en la escena y podemos generar mucho desenfoque del fondo aislando a nuestros sujetos.

En mi caso personal, he encontrado el equilibrio perfecto con las distancias y lentes siguientes:

  • 35mm para todo. (Fujinon 23mm f2)
  • 50mm para centrarme en sujetos, desenfoques o (en mi caso) cuando tengo poca luz gracias a su gran apertura. (Fujinon 35mm f1.4 R)

En los extremos están:

  • 18mm para interiores y paisajes. (Samyang 12mm f2)
  • 135mm para retratos y paisajes. (Fujinon 90mm f2 WR)

El cómo los combino en mi mochila depende de lo que quiera hacer. No soy de los que llevo todo “por si acaso”. Por lo general combino angulares con teleobjetivos. Por ejemplo:

  1. 23mm f2 + 90mm f2
  2. 12mm f2 + 35mm f1.4
  3. 12mm f2 + 90mm f2
  4. 23mm f2 + 35mm f1.4

En mi trabajo personal suelo llevar solamente dos objetivos. Uno montado en la cámara y el otro en la mochila. No me gusta ir con peso innecesario y en mi caso, limitarme a dos distancias focales es lo que ha hecho, a lo largo del tiempo, que mejorase exponencialmente. En fotografía las limitaciones te hacen mejorar porque te obligan a trabajar. Como todo en la vida, sin horas de trabajo la inspiración pasa de largo.

Decirte cuáles son tus distancias es algo en lo que no te puedo ayudar. Pero por lo general, cuando se empieza en la fotografía se tiende a estar más lejos de las cosas. Si eres de los que tienen o han tenido el famoso 18-55mm del kit, te recordarás a ti mismo viendo una escena interesante y desplegando el objetivo directo al 55mm. Al principio se usan más los teleobjetivos porque también las fotos con ellos son más sencillas. Y eso a veces juega en nuestra contra, porque si la composición es muy sencilla, el público lo percibirá como una foto corriente y sin potencia visual. Sin embargo, llega un momento en el que a algunos el cuerpo les empieza a pedir más cercanía, y el acercarse más a la acción significa bajar la distancia focal. También depende del tipo de fotografía que practiques por supuesto, hay muchas particularidades que podríamos mencionar, como la macrofotografía o los descentrables, por poner algún ejemplo. Cada fotógrafo es un mundo.

Por supuesto, trabajar de un modo u otro es una simple elección personal. En mi caso, todo lo que os comento son detalles muy pensados a lo largo del tiempo y en función de cómo ha ido evolucionando mi estilo de fotografía. De mis propias pruebas y errores. Unos pensarán que se trabaja con focales fijas porque son tradicionalmente más nítidas y luminosas, esto no es del todo cierto. No nos quedemos con convenciones del pasado, actualmente hay objetivos zoom muy luminosos y con una nitidez espectacular.

Para mí, lo realmente importante en las focales fijas es el cómo te incitan a elegir qué vas a contar y cómo lo vas a narrar. Te obligan a moverte, a buscar la composición más adecuada. Te ayudan a conocer instintivamente la distancia, la profundidad de campo. Son más pequeñas, ligeras, discretas. Tienes sus contras, está claro, los objetivos zoom son más cómodos porque no los tienes que quitar y poner, en un objetivo tienes casi todo. Alguno me dirá, “así no pierdo ninguna foto”. Habría que preguntarse, si realmente importa perder alguna foto (cosa que solo sabe el fotógrafo, no el público de sus fotografías) o lo que interesa es hacer grandes fotos. Cuando llevo montado en cámara el 90mm f2 no estoy buscando contexto, estoy buscado compresión y detalle, el resto no me importa hasta que no cambie la lente. Y buscar, casi siempre es encontrar.

Escribo este texto para que te sirva de guía, que sirva para sacar ideas. Si te sientes cercano a mi fotografía, seguramente te sentirás identificado con lo que explico en estas líneas, si no, pensarás que no sé lo que me hago. Al final cada uno tenemos nuestra propia forma de ver la fotografía y si es buena para nosotros, es buena y punto.

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