Un fotógrafo casado con una marca

Antes de nada me confieso ante el lector. Hace tiempo que tengo equipo Nikon en casa. Cuando solo quería aprender, cuando solo quería divertirme y también cuando mi interés se extendió a intentar vivir de lo que consigo con mi cámara. Sin embargo, hace unos meses, después de una experiencia muy gratificante con Fujifilm, pensé que me sentiría más cómodo trabajando con sus cámaras y objetivos que con mi antiguo equipo Nikon. Tengo que deciros que no me equivoqué. Me divierto más fotografiando y salgo más con mi cámara, pero es una mera cuestión de comodidad y elección personal. Mi equipo Nikon sigue ahí y cuando lo he necesitado ha rendido tan bien como siempre. De hecho funciona de manera excelente en el trabajo de vídeo.

Pero elegir una marca para trabajar o disfrutar de la fotografía puede ir mucho más allá de hacer fotos. La marca puede ser una herramienta de posicionamiento y marketing para el fotógrafo.

Hay embajadores de todas las grandes marcas que, básicamente, son fotógrafos de renombre a los que les ofrecen una serie de beneficios, ya sean promoción, cesiones de equipo, workshops, etc…, de forma que la marca se beneficie de su reputación y el fotógrafo de las ventajas de tener mayor visibilidad. Pero el resto de “fotógrafos mortales” también se pueden beneficiar de ser asociados a una marca concreta, ya que cada marca tiene una percepción en el público de la que aprovecharse.

Muchos fotógrafos que “venden” el hecho de trabajar solo con una marca, lo hacen para remarcar su propio estilo, más documental, más formal, retratos, fotografía deportiva, etc… Al asociar su imagen a una marca concreta, también ganan reputación dentro de los propios apasionados por ella, comunidades de Nikonistas, Canonistas, Fujistas, etc… Lo cual también puede generarles trabajos.

Por contra, también hay fotógrafos a los que no les gusta que se les asocie a una marca. O que incluso, por la naturaleza de su trabajo, eliminan cualquier rastro de marca que identifique su cámara. Del mismo modo, hay fotógrafos excelentes que no sienten especial inquietud por conocer toda la tecnología de sus equipos, y se limitan a componer y disparar para conseguir trabajos estupendos. No olvidemos que la buena fotografía se consigue combinando la luz y el momento con una bonita composición. Por ello, no sienten apego alguno por ninguna marca, ya que lo importante para hacer buena fotografía, de nuevo, no es la cámara.

¿En qué punto estáis, cómo os sentís respecto a este tema? ¿Os sentís muy apegados a una marca concreta, con sus valores, su estilo,… O por el contrario no le dais ninguna importancia?